Tal vez su mayor virtud es que tenga dos caras. Una que amas y otra que odias. Y sin saber el porqué, amas odiarla y odias amarla. Lo que no se puede negar es que no haya estado siempre ahí conmigo. Una compañera inseparable, que no me abandona... tal vez de lo poco que tienes la certeza que no te va a traicionar nunca. Siempre me puedo adelantar a sus visitas. La conozco tanto como ella me conoce a mí.
A día de hoy, soy lo que soy en buena medida gracias a ella. He escrito mis mejores cosas cuando ella estaba aquí conmigo. Y se me han cruzado por la cabeza las peores de la misma manera. Y es por eso que ya no sé si quiero que me deje. Hace poco me di cuenta de lo mucho que he basado mi vida entorno a tenerla. Así que no se muy bien hasta qué punto dependo o despecho de ella. Si hay algo que sí tengo seguro de eso, es que el futuro de este blog, sí depende de que siga conmigo.
Medio año ya. Curiosa fecha aquel día. Una se fue pero otra vino. Una persona, por una musa. Un mero recuerdo, por un insomnio. Y con esta última sí que seguiré cumpliendo aniversarios.
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