¿Sabéis? Cada vez estoy más convencido de que llega un momento en la vida que debes tomar una decisión: o te echas novia y asientas la cabeza, o te creas un blog. Lo digo muy en serio. No se pueden tener ambas cosas. O bien tienes una persona a la que la cuentas todo, o bien escribes un blog. Pero no trates de poseer ambos ya que acabarás por darle más importancia a una que la otra. Y creerme, que es muy triste tener que dejar de escribir un blog por culpa de las novias...
Me sorprendo a mí mismo escribiendo esto, ya que siempre he pensado que sería de los que toman la primera opción, la cuál ahora se me antoja aburrida. Así que me he propuesto sacar adelante este trozo de pantalla que ahora mismo tienes abierto. ¿Que contaré? Ni yo mismo lo sé ¿Os va a gustar? Yo no apostaría por ello, pero si no lo lees, nunca lo sabrás. ¿Cada cuánto tiempo escribiré? Basta ya de preguntitas ¿no?...
Lo cierto es que esto del blog me parece un gran invento. Reúne las mejores características de todas las redes sociales, pero desecha los defectos. Es como un Metroflog, pero sin tener que subir obligatoriamente una foto; es como un Twitter, pero sin limite de 140 caracteres; es como un Tuenti, pero sin fotos de niñas de 12 años frente a espejos.
Escribiendo esta primera entrada me siento como si desvirgara el blog. Como si le acabara de romper el delgado y frágil himen que separa el "no tengo porqué escribir nada" del "tengo un compromiso para con el blog"... Dios, me estoy leyendo ahora lo que acabo de poner, y tal vez si que me haga falta urgentemente una novia... tal vez deba replantearme ciertas cosas.
Pero eso ya en próximas entradas... Por el momento, bienvenidos a los que hayáis entrado.
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